viernes, 29 de junio de 2007

Hablando de hombres...



Hablando con mi amiga Mor, ninguna de las dos entendíamos, como tan fácilmente un príncipe azul, se convierte en sapo.

Ainsss jamia, menos mal que tenemos humor…

De todos es sabido, que los príncipes azules no existen. Mucho rollo en los cuentos, que besas a un sapo y te sale un príncipe azul, pero vamos que puedes besar todos los sapos del mundo que ninguno se convertirá nunca en un príncipe azul.

Sin embargo al contrario, la cosa cambia. Quién no ha besado a un príncipe azul que después se ha convertido en sapo? Todas no?? Jajajajajajaja. Es lo que tienen los príncipes azules, es lo que tienen, jajajajajaja

Yo creo que debe de ser innato, vamos que la genética es genética y no hay tú tía. Eso reina, o que no tenemos ni idea de elegir a los hombres, que también es posible, es posible, jajajajaja.

Sea como sea, yo nunca entenderé a los hombres (lo se, ellos a mi no me entienden, ni creo que consigan hacerlo nunca) así que tablas, como en el ajedrez, jajajajajaja

Creo que cada persona, es única y diferente a los demás, pero por que todos tienen la misma reacción en este sentido?? Por que todos, en cuanto reciben una atención normal, creo yo, por parte de una chica, piensan que ésta quiere cazarlos????

No quiero cazar a nadie, yo no soy cazadora. Soy muy escéptica, y no creo en príncipes azules. Estoy muy bien sola, mejor que mal acompañada. Y he aprendido la lección.

Y cambiando de tema, llega el finde!!!!!

Ainss, mis chicos/as ya tienen preparados los bañadores, flotadores, y demás juguetes para llevarse a la tía a la piscina. Están como locos, así que nada, fin de semana piscinero que toca, que le vamos ha hacer…

Ya están saliendo las notas, y las mías aún no salen. Me va a dar un patatús!!!!! Con lo fácil que es poner cinquitos, y oye, lo que les cuesta, jajajajajajajajajajaja

lunes, 25 de junio de 2007

Quién me lo iba a decir…


Uy, que Bisbalera que he empezado el post. Pero quién me iba a decir a mí que iba a pasar un fin de semana tan bueno como el que he pasado. Y la de piropos que me han dicho!!! No me gusta mucho que me regalen los oídos, por que me da muchísima vergüenza, pero me ha hecho sentir bien, la verdad.

Toda la semana con un ataque de alergia, estaba moribunda. Contaría los detalles de los síntomas, pero es desagradable y no procede, no procede. Claro, dichos síntomas, hacen que se te quede una cara gazpacho para morirse. Y a ver quien es la guapa, que deja una cara medio razonable después de una semana así. Menos mal que el maquillaje hace milagros, que sino. Y para colmo me dan una nota, y suspensa, este es mi sino. Igual un día, si me pilla de buenas, te hago caso y no me pongo chulita con los profes.

El caso es, que quedamos unos amigos, con otros amigos que eran los amigos de unos amigos…. Bueno ya se sabe, al final, no se sabe ni quién es amigo de quién. Nos fuimos a picotear por ahí, las tostas, las tablas con un montón de cosas…. Y allí estaba el queso de cabrales, claro, después de eso, quien se acerca a una…. Entre la cara gazpacho y el cabrales…. Pos na jamia, ya que no ibas a ligar, pues a pasarlo bien con los amigos de los amigos de esos amigos. Y vaya si lo pasé bien

Piropos, “que timbre de voz más bonito que tienes”. Toma ya, ahí me quedo yo petrificada. Claro la criatura en cuestión, no me ha escuchado dar voces, ni tampoco me escucho al día siguiente la voz de cazallera que tenía. Voz de cazallera?? Ni eso, sin voz me quedé, pero ni una poquita, muda total!!!

Después a una discoteca, terraza o vete tú a saber como catalogarlo, de esas de moda, y de to el mundo conocida en Madrid. Y vaya si la conocía gente, vamos que tropiezas y no caes al suelo. Pero que bien lo pasamos!!!! Toda la noche de bailoteos y de risas. Hasta arreglamos el país durante la cena!!! Bueno y una de “fasion” , que no fashion, que te mueres. Claro, hace calor, sales fuera, vuelves a entrar…. Pues eso, que en una de las entradas y salidas me dejé la voz vete tú a saber donde. Si es que no se puede ser tan despistá.

Y el domingo, hayyy el domingo!! Después del trasnoche, que ya es mucho trasnochar, y como no puede ser de otra manera en my hause, suena el teléfono, menos mal que a las 11 de la mañana. Menos mal??? Pero si es para matar!!! Pues si, a las 11 esta en pié como una campeona. Mi sobri llamando a sus tías (mi cuñada trasnochó conmigo, y madrugó también) para que le bajasen a la piscina. Pero jomio, tú no tienes padres??? Pues va a ser que para eso están las tías. Asín que na, a la piscina con el niño.

A las tres me estaba levantando de una mini siesta, pero algo es algo, y suena el móvil. Buenos días??? Pero como que buenos días??? Es lo que tiene el trasnoche, es lo que tiene.

Toma ya, invitación a tomar shusi. Sabes usar los palillos??? Claro, un día aprendí, como no voy a saber???? Pues no, eso no es como montar en bicicleta, eso se olvida, y más si no has practicado más que un día. Pues ahí estaba yo, palillos en mano, y abriendo la boca para que me dieran de comer, jajajajajajaja, Como me ha gustado la cena!!!

Piropos “tienes los ojos muy bonitos” No, si al final me lo voy a creer y todo. Sea como sea, me ha gustado volver a escuchar que mis ojos son bonitos.

Y después una copichuelas, bueno, copichuelas, copichuelas, no, que yo no tomo copichuelas, pero unas coca colas….

Noche agradable, compañía agradable, charla agradable… claro, no hablaba más que yo, y eso que estaba afónica, tanto, que me ha vuelto la voz. Toma ya!!! Ha sido una salida curativa, jajajajajajajaja, así da gusto!!

Quiero muchos fines de semana así!!!!

viernes, 22 de junio de 2007

“Se despide un genio”


Durante este tiempo sin conexión recibí esto y no he podido publicarlo antes. No me gusta especialmente como escritor, pero me ha encantado su despedida.

Gabriel García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud: cáncer linfático. Ahora, parece, que es cada vez más grave. Ha enviado una carta de despedida a sus amigos, y gracias a Internet está siendo difundida.
Les recomiendo su lectura porque es verdaderamente conmovedor este corto texto escrito por uno de los Latinoamericanos más brillantes de los últimos tiempos.


“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera”.

Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”

jueves, 21 de junio de 2007

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Poco a poco las nubes habían cubierto el azul intenso del cielo, para dejarlo de un gris pálido, apagado, triste. El día estaba tranquilo, se oía el suave golpear de unas finísimas gotas de lluvia que caían incesantemente sobre el jardín. Sólo el vuelo de unos pajaritos, que revoloteaban como queriendo atrapar cada una de las gotas que caían, interrumpían el silencio y la quietud de un día, que invitaba a quedarse en casa, con la sóla compañía de una taza de café y un buen libro para leer.

Desde la cama, con el café templado en las manos, se arropada como si hiciese frío, mirando por la ventana la lluvia caer. Parecía triste, sus ojos hoy, brillaban a la luz de unas lágrimas, que aún guardaba en su corazón. En su rostro, la expresión aquella que sólo da la felicidad absoluta, ya había desaparecido. Sólo mostraba el recuerdo de lo que un día fue. Aún así, era un rostro relajado, parecía que pensaba en algo que había ocurrido hacía mucho tiempo, algo, que casi le costaba recordar.

Alguna vez sonreía, una pequeña sonrisa, aquella que se dibuja en la cara al aparecer en su mente el destello de aquello que antaño le hacía feliz.

Esa era la única prueba de que un día fue feliz, sus recuerdos. Esos recuerdos que guardaba con llave en la caja fuerte que desde entonces es su corazón. Esos recuerdos que evocaban tiempos mejores, ilusiones y sueños.

Un día los guardó. El día que sintió como su corazón estallaba en mil pedazos. Ese día que vio como su felicidad se le escapaba entre los dedos, como el agua clara que brota del manantial. El día que se encerró en si mismo, con la esperanza de no volver a sentir aquello que tanto dolor le provocó.

Vivir no es sólo respirar, le habían dicho, vivir es mucho más. Pero, ¿Cómo se hace? ¿Cómo puedo vivir yo?

El día que dejó de vivir, había madrugado mucho, se había duchado, se había vestido, y como cada mañana, había llegado temprano a trabajar. Le gustaba tomar un café antes de empezar su trabajo, en la cafetería que había en la esquina. Tenían las mejores magdalenas de chocolate de toda la zona, que hoy son su mejor despertar.

Poco a poco se llenaban las calles de coches, de personas, de ruidos. Mientras, cogía el periódico, pedía su café y su magdalena y despacio, sin ninguna prisa, como si el tiempo se parara, desayunaba.

Una melodía muy conocida y que siempre le hacia sonreír cuando brotaba de su móvil, sonó interrumpiendo la tranquilidad de su desayuno. Como todas las mañanas, a la misma hora, y como siempre, saludó con un te quiero.

- No me necesitas, me marcho.

Su sonrisa desapareció. Sabía que eso iba a pasar, y se maldijo por no haberlo evitado a tiempo. No fue capaz de contestar, quedó en silencio durante unos segundos, hasta que oyó el pitar del teléfono cuando el interlocutor cuelga.

No hizo nada, subió a su oficina, saludo a sus compañeros y se puso a trabajar como cada día. Al llegar a casa, todo estaba igual que lo había dejado. ¿Igual? No, no estaba igual. Las sillas, las mesas, la cama… estaban igual. Pero la casa estaba vacía. Tanto, que hizo que se marchara, cerro la puerta tras de si y no volvió más.

Hoy recordaba todo eso, ya habían pasado años, pero hoy lo recordaba. Cogió el móvil y pulso el botón. Un tono, dos tonos…

- ¿Si?
- Hola, soy yo
- Hola
Fue un hola frío, distante.

- No te necesitaba, te quería a mi lado
- Lo se

Ya habían pasado años, pero parecía que fue ayer

- ¿Eres feliz?
- Si, lo soy. ¿Y tú?
- También lo soy

Volvió a sonreír. No era felicidad absoluta, pero empezó a sentirse bien, empezó a vivir.